jueves, 20 de abril de 2017

¿Deberíamos comparar el aborto con el Holocausto? Reflexiones a favor y en contra.

Recientemente un grupo pro-vida canadiense desató la polémica al mostrar un vídeo en el que se comparaba el aborto con el Holocausto judío. El vídeo, titulado The Case Against Abortion: Personhood, pertenece a la organización estadounidense Abort73 y se puede ver a continuación:


Lo cierto es que es frecuente en el activismo pro-vida que se compare el aborto con otros crímenes contra la Humanidad como el Holocausto, la esclavitud, etc., en base a los puntos que tienen en común. Sin embargo, ¿es válida esta comparación? La organización Secular Pro-Life se hizo esta misma pregunta hará un año y se la planteó a los seguidores de su página de Facebook. Finalmente lograron clasificar las respuestas en tres grandes grupos:

1 - No, la comparación presenta problemas.

2 - Sí, es una comparación válida, pero no necesariamente efectiva.

3 - Sí, es una comparación válida.

En Secular Pro-Life decidieron recoger en un artículo algunos de los comentarios que encajaban en los distintos grupos y he pensado que valía la pena traducirlos para que más gente pueda hacerse una idea de los pros y los contras de este tipo de comparaciones. Así que ahí van:

1 - No, la comparación presenta problemas.

Emily: En el mundo de la terapia/psicología se dice a menudo que la gente no debería intentar comparar su pena con la de otro. Por las mismas razones, creo que al comparar el aborto con el holocausto hay una ruptura emocional que puede minimizar involuntariamente la pena de cualquiera de las tragedias. Al igual que con cualquier tristeza, vemos serias similitudes. Pero hay muchas razones para no medir una frente a la otra.

Noah: El aborto no consiste en matar a todos los bebés, solo a algunos en ciertas circunstancias, mientras que el holocausto consistió en exterminar a grupos enteros de gente.

Christian: La comparación no es solo sobre el número de muertes, sino sobre el sufrimiento global. Los prisioneros en el Holocausto fueron privados de comida, abusados, despojados de ropa y humillados, tiroteados por deporte, utilizados en experimentos, empleados como esclavos, congelados, obligados a marchar hasta la muerte y vivieron sabiendo en todo momento que podían ser enviados a las cámaras de gas como animales. Eran los muertos vivientes. El desmembramiento de un feto es feo y perturbador, pero la víctima no experimenta sufrimiento consciente (al menos no en el mismo grado). No es capaz de procesar lo que le está ocurriendo, o, si lo hace, es al nivel más elemental (dolor físico).

Richard: Hasta que el gobierno obligue a la gente a abortar contra su voluntad, es difícil decir que están al mismo nivel.

Frank: Pienso que no, por la siguiente razón: un holocausto está dirigido contra gente de una cierta raza (o, en algunos casos, una religión u otro factor común), y el resultado final deseado de ese holocausto es un mundo libre de judíos/católicos/palestinos, etc. Los partidarios del aborto no se enfocan en ningún grupo en particular; no discriminan en otras cuestiones aparte de la edad, y en general no obligan a ninguna madre a abortar a su hijo. Aunque soy fuertemente pro-vida, considero el término holocausto no sólo equivocado sino también innecesariamente provocativo, lo que podría no ser útil en una discusión racional.

Aria: Los judíos, los gitanos y los no-arios fueron violados, saqueados, humillados, torturados y obligados a trabajar hasta la muerte. Por mucho que deplore el aborto, no me parece una comparación justa.

Grace: El problema de comparar el aborto con el holocausto es la habitual desestimación social del sufrimiento y la persecución de los judíos por parte del público no-judío general. A muchas personas judías les frustra que los sentimientos anti-semitas estén a menudo vivitos y coleando a pesar de la caída del régimen nazi. En lugar de apropiarse de un evento que constituye un gran punto de inflexión en la historia judía (aunque los gais, los católicos y los romaníes también sufrieron enormemente) sería mejor dejar de usar esta comparación.

Moni: holókaustos significa quemar algo hasta los cimientos... También puede aplicarse al deseo de la ideología nazi de destruir a toda la nación judía, figurativamente reducir al pueblo judío a cenizas. El aborto no tiene como objetivo destruir a una nación - aplicado al tercer mundo, el "control de la natalidad" quiere parar el crecimiento de la población (que se considera demasiado elevada), pero no destruir a una raza o a una nación completamente. La palabra griega génos se puede aplicar ampliamente a la raza, el linaje, los orígenes, la ascendencia o los antecedentes, la palabra latina caedere significa asesinato o masacre. Así que no importa cuál sea el motivo de un asesinato en masa ideológico de mujeres (China, India) o personas con discapacidad en el útero, la palabra genocidio encaja perfectamente. Además, la gran cantidad de abortos dentro de la parte negra (y abandonada por la sociedad) de la población americana puede ser vista como un genocidio, debido a razones económicas oportunistas. El genocidio implica el asesinato organizado de un grupo de gente por razones de base, personas que son, por citar a Warren J., "clasificadas como no-personas". Yo tiendo a decir que el holocausto fue un genocidio, pero no todo genocidio debería llamarse holocausto.

2 - Sí, es una comparación válida, pero no necesariamente efectiva.

John: Puesto que el niño no nacido es completamente humano, es incuestionablemente acertado hacer esa comparación. Sin embargo, ¿es política y retóricamente ventajoso? Esa es otra cuestión completamente distinta.

Jeff: Es lógicamente análogo, sí. Pero la prevalencia del Reductio ad Hitlerum la convierte en un táctica retórica ineficaz y a menudo contraproducente. Yo la evitaría.

Kasey: Desafortunadamente ha habido personas pro-elección que me han tomado por loca cuando he usado esta comparación. He aprendido que antes de usar esta comparación necesito hacer un prólogo enfatizando claramente la verdad sobre lo que creo: la ciencia, la lógica y la moralidad humana general dictan que un bebé no nacido es un ser humano con igualdad de derechos humanos en un estadio temprano de su desarrollo. Esto parece ayudar a que la comparación se entienda mejor.

Beatrice: Sí, pero es la clase de pensamiento que me guardaría para mí misma. Tenemos que situarnos donde ellos están y la típica persona que cree que el aborto es un derecho de la mujer está muy lejos de esa forma de pensar.

R.J.: En muchos aspectos, sí - pero estratégicamente creo que una comparación como esa es más valiosa cuando se utiliza para motivar a pro-vida apáticos, más que para convertir a los que apoyan el aborto en pro-vida.

Simon: Un argumento puede tener puntos válidos si se mira objetivamente, pero todavía podría darse contra un muro emocionalmente. La agricultura animal industrial ha sido comparada con la esclavitud por algunos veganos y aún así la gente no ha sido capaz de considerar la idea. Fundamentalmente las personas creen que son seres moralmente buenos y si se argumenta lo contrario automáticamente se ponen a la defensiva. Si no vences este escollo incluso una comparación válida es contraproducente.

Adele: Es absolutamente una comparación válida -- tienes la eliminación sistemática y LEGAL de un grupo específico de gente indefensa. Hay incluso montones de paralelismos en los eufemismos usados para el aborto, el rechazo a mirar las imágenes del procedimiento, y la demonización de la oposición. Dicho esto, nunca lo he encontrado un argumento útil, ya que no sirve para entablar una conversación con los pro-elección.

3 - Sí, es una comparación válida.

Lisanne: Verdaderamente pienso que algún día miraremos atrás hacia los abortos tardíos y por nacimiento parcial legalizados con el mismo asco e incredulidad de que la sociedad pudiese justificar cometer semejante acto.

Kyle: La cuestión, para mí, es por qué el aborto es inmoral; la razón es que mata a un ser humano. Para la gente que apoya abortar a un bebé, creen que él o ella no es un ser humano. Por citar a Adolf Hitler: "Los judíos son indudablemente una raza, pero no son humanos". Así que la comparación sería entre la mentalidad de los nazis y los pro-elección. Dicho esto, ellos se limitarán a reírse como siempre hacen.

Drexel: A ambos se les asignan agradables eufemismos: Elección y La Solución Final.

Chris: Sí, muy válido, porque los bebés son exterminados en masa por las mismas razones por las que lo fueron los judíos; la creencia de que no son seres humanos como los demás, y no tienen los mismos derechos que el resto, y que su exterminio puede hacer que la sociedad sea realmente mejor.

Jimmy: Con las lentes de la historia podemos mirar hacia atrás a través de varias generaciones y decirnos a nosotros mismos, "¿Cómo dejaron que esto ocurriese? ¿Cómo pudieron no ver la maldad en ello? ¿Qué les llevó a mantenerse al margen y aceptar esto como normal?" Somos testigos del intento de exterminio sistemático de los judíos, los romaníes y de cualquiera que fuese considerado indeseable. Podemos sentir el horror de los eventos que se desencadenaron a medida que el Holocausto tomaba forma y cambiaba el mundo para siempre. Hay muchos que entienden que dentro de un siglo nuestros descendientes hablarán de los oscuros años del Aborto del mismo modo. Que todo el que esté vivo entenderá que podría haber sido uno de sus ancestros, uno de sus abuelos o bisabuelos el que se habría perdido. Muchos aún tendrán registros de alguna vida perdida en su línea familiar. Y le preguntarán a la historia, "¿Cómo dejaron que esto pasara? ¿Cómo pudieron no ver la maldad en ello? ¿Qué les llevó a mantenerse al margen y aceptar esto como normal?" No sé cómo les responderemos.

Alexandria: Sí en el sentido de que los que tienen capacidades diferentes son un objetivo. Como experiencia es diferente, pero el sentimiento -esta vida no es suficientemente valiosa/perfecta- es el mismo.

Victoria: Sí. Sobre todo porque tanto en el aborto como en el Holocausto, un segmento de la humanidad es demonizado, deshumanizado y denigrado para que se le pueda asesinar sin compasión, bajo la misma apariencia de estar protegiendo los "derechos" de otro segmento de la humanidad, con la justificación de que el deshumanizado "enemigo" está siendo opresivo con el segundo segmento. A pesar de que, siendo realista, el segundo segmento no está en absoluto oprimido y es de hecho el opresor.


Podéis leer estos comentarios en inglés original en el siguiente enlace: We asked, you answered: Is abortion comparable to the Holocaust?

Caricatura en la que se compara el número de víctimas del Holocausto,
la dictadura comunista de Stalin y el aborto en EE.UU. desde
su legalización.
Conclusión

¿Deberíamos comparar el aborto con el Holocausto?

Lo cierto es que, aunque siempre la he considerado una comparación válida en el sentido en el que la utilizan los miembros del grupo 3, últimamente tengo mis dudas, y tiendo a situarme más entre el grupo 2 y el 1. Podemos ver ciertas similitudes entre el Holocausto y el aborto provocado como fenómeno global, pero hay al menos un par de aspectos que deberíamos tener en cuenta antes de compararlos públicamente:

- El dolor es importante.

No recuerdo quién dijo que la actitud de toda persona ante el dolor ajeno debe ser siempre la de un respeto extremo. Esto es absolutamente cierto. Podemos entender que matar a una persona sin provocarle ningún tipo de dolor o sufrimiento es horrible y a la vez admitir que torturar, humillar y aterrorizar a una persona, causándole un inmenso sufrimiento para finalmente matarla, es aún peor. Los nazis hicieron esto último con millones de personas, mientras que, como señala Christian, en la mayor parte de los abortos la víctima no siente dolor ni es consciente de lo que le ocurre o, si lo es, es a un nivel muy básico. El sufrimiento físico y mental es, afortunadamente, nulo para mayoría de los abortados y por tanto no es comparable, ni de lejos, al de las víctimas del Holocausto. Esto es algo que debemos tener muy en cuenta porque es un aspecto muy importante del horror que supusieron los crímenes nazis, un mal añadido al exterminio de sus víctimas demasiado relevante como para pasarlo por alto a la ligera.

-  Los pro-elección no ven las cosas como nosotros.

Si algo ha quedado demostrado sobre comparar el aborto con el Holocausto es que se trata de un argumento completamente inútil, e incluso contraproducente, a la hora de convencer a quienes apoyan el aborto de que están equivocados. Y no es de extrañar, a nadie le gusta que le llamen nazi. Pero sobre todo, la comparación no sirve en este sentido porque los pro-elección no ven las cosas como nosotros. En su mente, tal como funciona actualmente, los embriones y los fetos humanos de pocos meses de vida son poco más que verrugas sin importancia. Para ellos es inconcebible que sus vidas puedan tener el mismo valor que la de una persona nacida. Esto hace que la comparación les resulte surrealista y, lo que es peor, que se la tomen como un insulto a las víctimas del nazismo. En cierta ocasión, un pro-elección que había estado siguiendo mis publicaciones porque le gustaba oír otros puntos de vista abandonó mi página al sentirse ofendido cuando comparé el Holocausto con el aborto. Y con ello perdí la oportunidad de ayudarle a abrirse a la filosofía pro-vida. Así que no deberíamos usar tal comparación ante un pro-elección sin antes dejar claro, como dice Kasey, dónde vemos los paralelismos y dónde no, y mostrando una simpatía y un respeto absolutos por las víctimas de los crímenes nazis.


Espero que este artículo pueda servir a alguien para entender la complejidad del asunto y mejorar sus conversaciones y su defensa del derecho a vivir.



Pregunta: ¿Creéis que deberíamos comparar el aborto con el Holocausto? Podéis responder en los comentarios.


jueves, 11 de agosto de 2016

¿Debería penalizarse a las mujeres por abortar?

Una vez vi un spot en el que se preguntaba a varias personas si estaban a favor o en contra del aborto. Todas decían estar en contra. Sin embargo, al preguntarles si apoyarían una ley que penalizase a las mujeres por abortar, ninguno de los encuestados sabía qué decir. Naturalmente se trataba de actores, pero el objetivo del anuncio era mostrar una realidad: que gran parte de las personas que se definen como pro-vida no están de acuerdo con que se envíe a la cárcel a las mujeres que abortan.

He visto a defensores del aborto acusar a los pro-vida de "odiar a las mujeres", de "querer encarcelarlas" por tomar decisiones que sólo les incumben a ellas; de que lo único que buscan es coartar su libertad. Sin embargo, cuando algún pro-vida se muestra reacio a penalizar a las madres que han abortado, frecuentemente es tachado de incoherente por los propios pro-aborto. 

Ahora bien, respecto a la cuestión de si las mujeres que abortan deberían ser penalizadas de algún modo, ¿por qué hay opiniones encontradas, incluso entre quienes defienden el derecho del no nacido a la vida? ¿En qué se fundamenta cada una de ellas?


A favor

El motivo por el que algunos pro-vida creen que se debería penalizar a todos los implicados en un aborto consentido, incluyendo a la madre de la criatura, es simple. Y no, no es que estén deseando "fastidiar" al sexo femenino, castigando por gusto a mujeres inocentes. Su postura se basa en la idea de que todo ser humano debe ser igual ante la ley. Según esta premisa, cualquier ser humano que prive a otro de su vida debe recibir el mismo castigo por ello, independientemente de la edad, ubicación o grado de dependencia de la víctima.


Mucha gente (pro-aborto incluidos) entiende que esta es la única postura coherente con una mentalidad pro-vida. ¿Cuál es, entonces, el motivo por el que tantos pro-vida (incluyéndome a mí), no crean que se deba penalizar a las mujeres que abortan? La respuesta, en este caso, es algo más complicada.

En contra

Si tuviese que explicar por qué estoy en contra de que se penalice a las mujeres que cometen abortos tendría que empezar hablando de la consideración que la sociedad actual tiene hacia el feto, y sobre todo, hacia el embrión humano. Hasta hace unas pocas décadas, la gente de a pie apenas tenía idea de qué ocurría dentro del vientre materno durante la gestación.  Para cuando llegaron las primeras ecografías, la Humanidad ya había aceptado, en su mayoría, que quitar la vida a un ser humano nacido era algo abominable. Dicha consideración, no obstante, no se había extendido al no nacido, especialmente durante los primeros meses del embarazo, en los que su existencia era casi imperceptible. En los últimos años, nuestros conocimientos sobre el desarrollo embrionario y fetal se han multiplicado. Sin embargo, el estatus moral del embrión humano no ha evolucionado a un ritmo acorde al conocimiento científico, de modo que, en la mayor parte del mundo, aún no se reconoce el derecho a la vida de un ser humano mientras no haya alcanzado una edad gestacional determinada (que varía entre unas pocas semanas después de la concepción y el momento del nacimiento). La falta de una conciencia social que acepte a los no nacidos como seres humanos con dignidad y derechos fundamentales iguales a los demás implica que muchas (por no decir la mayoría) de las mujeres que abortan lo hacen sin pensar que están acabando con una vida humana, algo que no ocurriría si se viesen en la tesitura de matar, por ejemplo, a un recién nacido. Esto nos lleva a la siguiente pregunta: ¿merece el mismo castigo una persona que mata a otra sabiendo lo que hace, que otra que comete el mismo crimen convencida de que está, no sé, sacándose una muela? A ello hay que sumarle el hecho de que, aún hoy, muchas de las mujeres que abortan se encuentran sometidas a diversas presiones (pareja, familia, miedo a perder o no encontrar empleo, falta de recursos económicos, etc.) que dificultan el ejercicio de la maternidad. Podemos suponer lo difíciles que deben ser las circunstancias de una mujer que opta por arriesgar su salud, e incluso su vida, abortando clandestinamente a su hijo en lugar de darlo a luz. Dicha reflexión nos lleva al principal motivo de mi oposición a la penalización de las mujeres: la importancia de combatir los estragos del aborto clandestino. 

Y es que, pese al efecto disuasorio que pueda tener el riesgo de penalización a la hora de cometer un delito, la experiencia demuestra que este nunca logra eliminarlo del todo. Tenemos multitud de leyes que prohíben acciones como matar, violar, etc. y sin embargo estos crímenes se siguen cometiendo. Teniendo en cuenta la predominancia de la mentalidad antes citada (que no considera al no nacido como un ser humano de pleno derecho), sumada a las presiones que pueden llevar a las mujeres a abortar, es de suponer que muchas de ellas seguirían recurriendo a esta práctica, a pesar de su prohibición. De estas, aquellas con menos recursos económicos podrían correr mayores riesgos al recurrir a abortos caseros o llevados a cabo en condiciones insalubres. La amenaza que suponen estas prácticas para la salud y la vida de estas mujeres es una de las herramientas más utilizadas por los pro-aborto para presionar emocionalmente a sus oponentes y convencerles de que, incluso siendo moralmente incorrecto, el aborto legal sería un mal necesario. Ahora bien, eliminando el miedo a las consecuencias penales garantizaríamos que las mujeres que abortasen pudiesen acudir sin miedo a un centro sanitario en caso de haber complicaciones, reduciendo así el riesgo de muerte y daños físicos graves. Además, esta medida permitiría a los profesionales de la salud recoger datos de forma anónima que sirviesen para analizar las causas que llevan a las mujeres a abortar y elaborar estrategias de prevención tanto a nivel local como nacional.



Alguien podría decir: "Entonces, si no vamos a penalizar a las mujeres, ¿qué sentido tiene prohibir el aborto?" Hay que tener en cuenta que la prohibición sería, ante todo, una consecuencia lógica del reconocimiento de los Derechos Humanos Pre-Natales. Además del efecto disuasorio de la ley, su objetivo principal sería el de respaldar legalmente la dignidad intrínseca del ser humano aún en las primeras etapas de su vida. Por otra parte, la presión para abortar y el riesgo para la propia salud no son aplicables a los abortistas, es decir, aquellos que practican abortos a otras mujeres, de ahí que incluso los pro-vida que se oponen a penalizar a la mujer que aborta, por empatía y compasión y para reducir al mínimo el número de vidas perdidas, no suelan tener reparos en enviar a la cárcel a aquellos que, a menudo con ánimo de lucro, no sólo quitan la vida a un ser humano inocente, sino que además ponen en peligro a su madre.


Pregunta: ¿Creéis que debería penalizarse a las mujeres por abortar? Me gustaría leer vuestras opiniones en los comentarios.


lunes, 18 de julio de 2016

Respuestas Pro-Vida a argumentos Pro-Aborto V: Los embriones no son seres vivos

Esta es una de las afirmaciones más chocantes que me encuentro cuando hablo con partidarios del aborto. Y no es que sea poco frecuente.


"Deberíais preocuparos más por los que ya están vivos, los embriones/fetos son conjuntos de células sin vida, etc.".

Sólo se me ocurren dos posibles explicaciones para que alguien diga que los embriones humanos no están vivos: o bien no sabe cuáles son las características que definen a los seres vivos (y que están presentes también en los embriones de cualquier especie) o bien define el inicio de la vida humana basándose en el criterio utilizado para determinar el estado de "muerte cerebral". Por si acaso, empezaré con un pequeño repaso sobre lo primero y después haré un análisis de lo segundo.


¿Cuáles son las características que definen a un ser vivo?

Aunque la vida en sí es un fenómeno físico-químico extremadamente complejo, existen una serie de características que todos (o casi todos) los seres vivos comparten. Estas son:

Organización y complejidad

Los seres vivos están formados por moléculas orgánicas (proteínas, lípidos, glúcidos, ADN/ARN) e inorgánicas (agua, sales minerales, gases) que se organizan formando estructuras complejas. Se considera a la célula como la mínima unidad de la vida, de modo que los seres vivos pueden estar formados por una sola célula (unicelulares) o por muchas células (pluricelulares) que a menudo se organizan formando tejidos y órganos especializados.

Los embriones y fetos humanos están formados por células.

Homeostasis

Los seres vivos tienen la capacidad de mantener las condiciones internas de su organismo relativamente constantes.

Respuesta a estímulos

Los organismos vivos son capaces de percibir y responder a estímulos tanto internos como externos.

El embrión humano se relaciona con su madre a nivel molecular, e incluso celular, desde el principio de la gestación.

Metabolismo

Los organismos obtienen átomos y moléculas del aire, agua, suelo o de otros seres vivos y los utilizan para llevar a cabo las reacciones químicas que permiten su crecimiento, conservación y reparación.

El embrión/feto obtiene los nutrientes y el oxígeno que necesita (y expulsa los desechos y el dióxido de carbono) a través de la placenta y el cordón umbilical que ponen en contacto su cuerpo con el de su madre.

Crecimiento y desarrollo

El crecimiento es el aumento del tamaño y/o del número de células que componen un organismo a través de la conversión de los materiales obtenidos del ambiente en moléculas específicas del mismo.

El embrión humano empieza a crecer desde el momento de su concepción y no deja de hacerlo hasta alcanzar la adultez.

Reproducción

Todos los seres vivos se caracterizan por ser capaces de reproducirse, es decir, de transmitir su material genético a la siguiente generación, en algún momento de sus vidas.

El ser humano adquiere la capacidad de reproducirse al alcanzar la pubertad.

Evolución

Aunque la estructura genética de un solo organismo prácticamente no cambia durante toda su vida, la composición genética de una especie como un todo cambia conforme pasan las generaciones.




Visto lo visto, queda claro que embriones y fetos humanos encajan perfectamente en la definición de “ser vivo”. Entonces, ¿cómo es posible que incluso algunos científicos nieguen que el embrión humano esté vivo? Pues como decía más arriba, generalmente la respuesta tiene que ver con el concepto clínico de “muerte cerebral”.


Desarrollo del sistema nervioso: Por qué el concepto de “muerte cerebral” no es aplicable al embrión humano.

El argumento vendría a ser el siguiente: "Si consideramos que el cese de la actividad cerebral señala el final de la vida, ¿por qué no concluir que el inicio de dicha actividad marca el principio de la misma?”.

Hay que decir, en honor a la verdad, que se trata de uno de los argumentos pro-aborto más sólidos e interesantes  que me he encontrado nunca. A diferencia de la mayoría, se basa en una realidad científica (el desarrollo del sistema nervioso) para establecer el comienzo de la vida humana en un momento distinto de la concepción.

El razonamiento funciona más o menos así:

A) Un ser humano adulto que no tiene actividad cerebral está muerto.

B) Un embrión humano no tiene actividad cerebral.

Conclusión: El embrión humano está muerto.

Parece lógico. Sin embargo, este razonamiento elude un factor esencial que caracteriza a la primera situación, pero que no está presente en la segunda, y que una vez tenido en cuenta, invalida la analogía: la irrevocabilidad.

¿Por qué se considera que una persona que carece de actividad cerebral está muerta? Porque esta situación es irreversible. Un ser humano que emitió ondas cerebrales en el pasado y dejó de hacerlo nunca podrá recuperarlas, ha perdido para siempre la capacidad de funcionar como un todo integrado, así como la facultad de elaborar pensamientos racionales que caracteriza a nuestra especie. Puesto que esta pérdida es irrevocable, la establecemos como sinónimo de “muerte”. Dicha circunstancia no se da en el embrión. Este no ha perdido la capacidad de generar ondas cerebrales (o de razonar), sino que aún no la ha desarrollado. La inactividad cerebral no es permanente en él, como lo es en el caso de la persona en muerte cerebral, ya que su organismo posee la capacidad de desarrollarse hasta adquirirla.

Ahora bien, consideramos que un humano adulto está legalmente muerto cuando no presenta actividad cerebral. ¿Por qué? Porque un organismo cuyo cerebro ha muerto es irrecuperable. ¿Y a qué se debe esto? Sencillamente a que un ser tan complejo como es el humano adulto necesita que su cerebro funcione para poder seguir realizando sus funciones vitales como un todo integrado. Esto no ocurre en organismos más simples, como las plantas o algunos invertebrados y tampoco en las primeras semanas de desarrollo de seres más complejos, como los humanos. Un embrión humano no necesita tener un cerebro para seguir respirando, alimentándose y desarrollándose. A medida que aumente su grado de desarrollo se irá volviendo más y más dependiente de su sistema nervioso central. Un humano que dependa de su cerebro para sobrevivir dejará automáticamente de crecer y realizar el resto de sus funciones vitales si este órgano muere, y empezará a descomponerse, a desorganizarse.  El organismo en estado de muerte cerebral ha perdido la capacidad de funcionar como un todo. El que se encuentra en estado embrionario, no. El estado inactivo del cerebro embrionario no es permanente; de hecho, si nada interrumpe su desarrollo, este continuará hasta que el individuo adquiera todas las facultades propias de la especie humana, incluidas la capacidad de sentir y razonar.
Si lo que hace que la ausencia de actividad cerebral se utilice para definir el estado de muerte es que es definitiva, porque dicho organismo depende de su cerebro para subsistir, no tiene sentido considerar que un organismo en el que este estado no lo es porque no depende (aún) de dicho órgano, está muerto.

La afirmación de que un embrión humano no está vivo mientras no manifiesta actividad cerebral asume que la vida DEBE empezar del mismo modo que acaba. ¿Pero por qué habría de hacerlo? Al fin y al cabo, somos el mismo ser humano, antes y después de que nuestro cerebro "se active". ¿No tendría más sentido suponer que nuestra vida empieza cuando nuestro cuerpo empieza a funcionar como un todo que al ser tan simple en sus inicios, no necesita un cerebro para coordinarse y acaba cuando deja de ser capaz de seguir funcionando como un todo, lo que, de ocurrir cuando el organismo es adulto, dada su complejidad en ese momento, sí requeriría un cerebro activo?

Véase también:

- Secular Pro-Life Perspectives: Consciousnes = Personhood?

- Pro-Life Humanists: A secular case against abortion


Pregunta: ¿Cómo responderíais vosotros a alguien que sitúa el inicio de la vida humana en el momento en que el cerebro se vuelve activo? Podéis dejar vuestras ideas en los comentarios.

sábado, 28 de mayo de 2016

Procedimientos abortivos explicados por el Dr. Anthony Levatino

El doctor Anthony Levatino es un médico gineco-obstetra estadounidense que llegó a practicar, en los primeros años de su carrera, hasta 1.200 abortos durante el primer y segundo semestre del embarazo. Reconvertido en pro-vida, hace unos meses decidió colaborar con Live Action en la realización de una serie de vídeos donde explica cómo se llevan a cabo los abortos según la edad gestacional, así como sus efectos sobre el cuerpo de las mujeres. Ahora esos vídeos han sido subtitulados al español por la organización Opciones Heroicas, de modo que he aprovechado para recogerlos en esta entrada, añadiendo imágenes reales de las distintas fases del desarrollo prenatal y aportando algunos datos sobre la situación legal y el número de abortos en España.

Eso sí, tengo que advertir que, aunque los procedimientos se explican por medio de animaciones, su visionado puede resultar impactante y herir la sensibilidad de algunas personas.


Aborto Químico durante el Primer Trimestre (RU-486)





Aborto Quirúrgico durante el Primer Trimestre: Succión D & C, Dilatación y Curetaje




Nota
:

- La legislación española actual permite el aborto libre dentro de las primeras 14 semanas del embarazo.*

- El 70,18% de los 94.796 abortos practicados en España durante el 2014 se llevaron a cabo dentro de las primeras 8 semanas de gestación.**

- En ese mismo año, se practicaron 18.200 abortos entre las 9-12 semanas de gestación.**


* Ley Orgánica 2/2010, de 3 de marzo, de salud sexual y reproductiva y de la
interrupción voluntaria del embarazo.

** Datos oficiales del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad


Embriones humanos de 4-8 semanas:









Fuente: Carnegie Stages

Ecografía de un feto humano de 11 semanas:

Fuente: 11 sem from INATAL on Vimeo.



Aborto Quirúrgico en el Segundo Trimestre: Dilatación y Evacuación



Nota:

- En España se puede abortar legalmente hasta las 22 semanas de gestación en caso de que exista grave riesgo para la vida o la salud de la embarazada o riesgo de graves anomalías en el feto.*

- En 2014 fueron abortados en España 5.924 seres humanos de entre 13 - 16 semanas de gestación.**

- Otros 2.720 no nacidos fueron abortados cuando contaban con entre 17 - 20 semanas de gestación**

-Así mismo, 1.421 abortos fueron practicados cuando el feto contaba con  21 semanas o más de gestación. **

* Ley Orgánica 2/2010, de 3 de marzo, de salud sexual y reproductiva y de la
interrupción voluntaria del embarazo.

** Datos oficiales del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad


Fetoscopia de un ser humano de 20 semanas de vida:

20.2 sem from INATAL on Vimeo.



Aborto Inducido en el Tercer Trimestre: Inyección y parto del bebé muerto 




Nota:

- La legislación española permite el aborto en cualquier momento del embarazo cuando se detecten anomalías fetales incompatibles con la vida o cuando el feto padezca una enfermedad extremadamente grave e incurable.

* Ley Orgánica 2/2010, de 3 de marzo, de salud sexual y reproductiva y de la
interrupción voluntaria del embarazo.

Ecografía de un ser humano de 23 semanas de gestación:

23 4D sem from INATAL on Vimeo.

domingo, 21 de febrero de 2016

Respuestas Pro-Vida a argumentos Pro-Aborto IV: "Si no tienes útero, no opines"

Este es sin duda uno de los "argumentos" más frustrantes que un hombre pro-vida puede encontrarse cuando discute con personas que están a favor del aborto.


Como persona que cree firmemente en la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, así como en el derecho a la libertad de expresión, me indigna que se pretenda restringir el derecho a opinar de otra persona en base a su sexo. En este caso, quien lo hace a menudo presupone que el aborto es una cuestión que sólo afecta a las mujeres y que un hombre, al no poder quedar embarazado, no debería tener derecho a opinar sobre la moralidad o la legalidad del aborto. Sin embargo, ¿es cierto que el aborto sólo afecta a las mujeres? Y si lo fuera, ¿sería eso un motivo razonable para negar a los demás su derecho a expresar su opinión?

El aborto no afecta sólo a las mujeres

En el artículo Respuestas Pro-Vida a argumentos Pro-Aborto: “Nadie te obliga a abortar” ya expliqué que el aborto afecta a los hombres de varias formas, siendo la peor de ellas el hecho de tener que ver cómo eliminan a sus hijos/hermanos/nietos/etc. y no poder hacer nada para evitarlo. Quizá un hombre no pueda experimentar un embarazo, un parto o un aborto de forma física pero sí a nivel emocional. Además, todo hombre (al igual que toda mujer) fue una vez un feto/embrión que pudo haber sido abortado.



Y aunque lo hiciese...

Deanna Young, en su artículo Should Men Shut Up About Abortion? deja muy claros los inconvenientes de esta línea de pensamiento. Para empezar, habría que tener en cuenta que muchas mujeres nunca han experimentado ni experimentarán jamás un embarazo no deseado (por ejemplo, por ser estériles) por lo que si echamos a los hombres del debate basándonos en que nunca podrán entender lo que siente una mujer en esta situación, estas mujeres también deberían quedar fuera de la ecuación.

En segundo lugar, habría que preguntarse si es cierto que el hecho de no tener conocimiento de primera mano de lo que otra persona está experimentando significa necesariamente que no se deberían poder hacer juicios morales sobre las acciones de esa persona. Ante esta cuestión, Young se remite al ejemplo utilizado por Josh Brahm en su artículo Dialogue Tip: Responding to “You’re a Man, You Can’t Get Pregnant!” sobre el caso real de Andrea Yates, quien, sufriendo una severa depresión post-parto, ahogó a sus cinco hijos. Ahora bien, muchas mujeres nunca han experimentado depresión post-parto y la mayoría de los hombres nunca lo harán. Aún así, todos nosotros, seamos hombres o mujeres, podemos llegar a la conclusión de que lo que hizo Yates, fuese cual fuese su estado mental en aquel momento, estuvo mal y que el infanticidio debería seguir siendo ilegal.

Mejor aún es la respuesta formulada por el hermano de Josh, Timothy Brahm, en su artículo Responding to the Astute Observation That I Am a Man, que transcribo a continuación (aunque recomiendo leer también el artículo original en inglés):

“Tienes toda la razón. Soy un hombre, y nunca me quedaré embarazado. Puedo intentar simpatizar con las mujeres que experimentan embarazos no deseados, pero nunca sabré realmente por lo que están pasando. Déjame hacerte una pregunta un poco rara.

Timothy Brahm hablando con unos estudiantes.
Imagina que voy a pescar al lago. Me lo estoy pasando genial pescando, y entonces la veo a ella (apunto a una de las voluntarias pro-vida) a unas veinte yardas. Me doy cuenta de que ella está empujando su coche hacia el lago. Bueno, eso es raro, ¿por qué habría de hacerlo? Entonces miro el asiento de atrás y me doy cuenta de que hay un niño de dos años en el coche.

Ahora, yo soy un hombre. Nunca he estado embarazado. Nunca he sido madre. Nunca sabré por lo que ella está pasando. Podríamos incluso cambiar el escenario haciendo que el niño sea un recién nacido y diciendo que ella tiene depresión post-parto, algo que como hombre jamás podré experimentar. Pero aunque no pueda entender por lo que está pasando, ¿no debería tratar de hacer algo para salvar al niño?

Yo tengo este extraño punto de vista. Puede sonar raro para ti, pero tengo buenos argumentos para él. Mi extraño punto de vista es que el embrión humano es, desde la fecundación, una persona humana tan valiosa como tú y como yo. Eso puede sonar loco, pero sígueme la corriente por un momento. Si tengo razón sobre este realmente extraño punto de vista, entonces parece que debería tratar de ayudar a esos embriones, igual que debería tratar de salvar al niño de ahogarse, a pesar de que en ninguno de los casos puedo entender verdaderamente por lo que ha pasado la mujer. Por eso creo que es tan importante averiguar si el embrión es una persona humana valiosa, como nosotros. ¿Qué crees tú?"

Como dice el propio Brahm, este experimento mental es directo y no controvertido, su prefacio reconoce la preocupación de la persona pro-elección de un modo respetuoso y al coincidir en que los hombres no pueden entender totalmente el embarazo clarifica el auténtico desacuerdo.

¿Podría el mito del “machismo pro-vida” estar detrás de este argumento?

Manifestante en una Marcha por la Vida:
"Soy una feminista, luchando por la igualdad
para los que están por nacer".
Cuando un hombre pro-vida se enfrenta al manido “no tienes útero, no opines” a menudo su primera reacción es recordarle a la otra persona que existen muchísimas mujeres que defienden su misma postura y retarla a rebatir sus argumentos en lugar de despreciarlo por su sexo. Sin embargo, esto no siempre funciona. Yo misma, siendo mujer, me he tenido que enfrentar a una sugerencia particularmente ofensiva: la de que la única explicación razonable para mi postura anti-aborto es que en realidad no estoy pensando por mí misma, que “el patriarcado” debe de haberme “lavado el cerebro”. Esto me ha llevado a pensar que el auténtico motivo por el que muchas personas se oponen a que los hombres opinen en contra del aborto es que asumen que estos hombres son, necesariamente, machistas, y que su postura pro-vida se cimienta exclusivamente en su deseo de limitar la libertad de las mujeres. Esta teoría explicaría por qué las opiniones masculinas favorables al aborto sí son bien recibidas por el movimiento pro-elección: esta postura no limita las opciones de las mujeres ante un embarazo no deseado, por tanto, no puede ser machista.

Ante esta situación, el único modo de garantizar que la conversación avance de un modo productivo es dejar claro que no soy una persona machista; que creo que hombres y mujeres tienen la misma dignidad, los mismos derechos y las mismas responsabilidades; que considero que la trata de mujeres, la ablación o el feminicidio son violaciones de los derechos humanos; que no necesito apoyar el aborto para considerarme feminista o para defender los derechos sexuales y reproductivos; y que si me opongo a que el aborto sea un derecho no es porque quiera fastidiar a las mujeres sino porque estoy convencida de que los no nacidos son seres humanos igual de dignos y valiosos que los que ya han nacido y de que sus derechos fundamentales merecen ser reconocidos y respetados.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Infografía sobre la violencia doméstica

Recientemente me enviaron esta infografía sobre las estadísticas de violencia doméstica en los Estados Unidos. En ella se explica cómo se manifiesta este tipo de violencia, cómo afecta a las víctimas y los costes que implica para la sociedad en su conjunto. Recomiendo leerlo atentamente y aprovecho para recordar que si vivís en España y sois víctimas de violencia doméstica o creéis que alguna persona de vuestro entorno podría estar sufriéndola podéis denunciarlo ante la guardia civil, llamar al teléfono de atención a víctimas de violencia de género (016) o al teléfono de emergencias (112).

Se puede ver la imagen a tamaño completo en este enlace.


martes, 4 de agosto de 2015

Respuestas Pro-Vida a argumentos Pro-Aborto III: "Nadie te obliga a abortar"

Este es sin duda uno de los argumentos más utilizados por los defensores del aborto y a la vez uno de los menos efectivos. ¿Por qué? Vamos a verlo.


El argumento es sencillo: "¿No estás de acuerdo con el aborto? Muy bien, no abortes, pero no les digas a los demás lo que tienen que hacer. Abortar es un derecho, no una obligación". Sin embargo, ¿es cierto que el aborto "no obliga a nadie"? Pues no, no es cierto. De hecho, obliga a muchas personas, de muchas formas distintas.

Obliga a todos los ciudadanos a financiarlo

El Estado español destina varios millones de euros al año a la financiación de las clínicas que practican abortos. Dicha financiación se lleva a cabo con dinero público procedente de los impuestos de todos los ciudadanos, estén a favor o en contra de esta práctica. Esto significa que todos aquellos que vemos el aborto, no como un derecho humano, sino todo lo contrario, estamos obligados a pagarlo con nuestro dinero, un dinero que podría haber sido destinado, por ejemplo, a paliar la maltrecha situación económica de la Sanidad española, a mejorar las prestaciones a las personas con discapacidad, a la ampliación de los servicios sanitarios o a la investigación biomédica.

Obliga a los profesionales sanitarios a participar en el proceso

Si bien los médicos, enfermeros y demás profesionales de la salud tienen reconocido su derecho a la objeción de conciencia, este aún tiene sus limitaciones. Por ejemplo, los médicos de atención primaria tienen la obligación de informar a cualquier embarazada que lo solicite de su derecho a interrumpir legalmente su embarazo, aunque esto vaya contra sus convicciones religiosas o sus principios morales.

Obliga a los padres a permanecer al margen 

Al reconocer el aborto como un derecho exclusivo de la mujer a decidir sobre "su cuerpo" se niega automáticamente al progenitor masculino la posibilidad de participar legalmente en la toma de decisiones. Si él está de acuerdo en que se interrumpa el embarazo, no hay problema, pero, ¿y si está en contra? ¿Y si él quiere a su hijo, si ya lo considera parte de su familia? Imagina que tu pareja decide matar a tu hijo y tú no puedes hacer nada para evitarlo porque la ley te lo impide. Imagina tener que quedarte de brazos cruzados mientras pierdes para siempre a un ser al que amabas porque la ley no lo considera un ser humano sino una propiedad de su madre. Esto es algo que ocurre cuando el aborto se acepta como un "derecho de la mujer a decidir sobre su maternidad", que muchos padres se ven obligados a renunciar a "su paternidad". Obligados a permanecer al margen mientras abortan a sus hijos, sólo porque por naturaleza estos no pueden desarrollarse dentro de sus cuerpos. Algunos de estos hombres pueden incluso llegar a sufrir los síntomas del conocido como Síndrome Post-Aborto, que también puede afectar a la madre, hermanos o abuelos de la criatura abortada, etc. No se les obliga a abortar de forma física, pero sí experimentan las consecuencias psicológicas de un aborto no deseado.

Obliga a muchas mujeres a abortar

Por supuesto, en la mayoría de los países en los que el aborto es legal está prohibido obligar a una mujer a abortar. Al menos, directamente. Sin embargo, esto no es obstáculo para que, al margen de su legalidad o ilegalidad, muchas mujeres se sientan  obligadas a abortar por diversas circunstancias: problemas económicos, miedo a perder su trabajo, a su pareja, su hogar, a no poder seguir estudiando... Ninguna mujer aborta porque le apetezca hacerlo; de hecho, muchas desearían dar a luz a sus hijos pero creen que esto no es una opción para ellas. No hay una obligación directa, pero sí indirecta. Estas mujeres también tienen más probabilidades de sufrir el síndrome post-aborto anteriormente mencionado.

Obliga a los no nacidos a morir

Este es, sin duda, el motivo principal por el que el argumento de "nadie te obliga a abortar" nunca convencerá a un pro-vida. Incluso si dejase de financiarse con dinero público; incluso si se respetase a rajatabla el derecho a la objeción de conciencia; incluso si ignorásemos el dolor de los padres y demás familiares de los que son abortados, considerándolo un "mal menor"; incluso si consiguiésemos que ninguna mujer se sintiese presionada para abortar en contra de su voluntad (objetivo que tanto pro-vida como pro-elección deberíamos esforzarnos por alcanzar) seguiríamos teniendo el mismo problema de base: el aborto siempre acaba con una vida humana, siempre obliga a morir a una criatura humana incapaz de opinar o defenderse.

Los que defendemos el derecho a vivir de los no nacidos no lo hacemos porque queramos oprimir a las mujeres u obligarlas a ser madres, sino porque creemos que todos los seres humanos somos iguales en dignidad y derechos fundamentales desde el momento de nuestra concepción. Lo que pedimos es que se respete el derecho fundamental a la vida de todos los humanos, al margen de su edad, habilidades, ubicación o grado de dependencia. Una ley que niega la humanidad y el derecho a la vida de una parte de la población, en este caso del colectivo pre-natal, es un atentado contra los derechos humanos.  Para dejarlo claro: ¿aceptaríamos como argumento para permitir el infanticidio que nadie obliga a los padres a matar a sus hijos recién nacidos? No, porque sus hijos son personas, seres humanos con dignidad y derechos propios que ni siquiera sus progenitores les pueden arrebatar. Para un pro-vida un niño por nacer tiene los mismos derechos que uno ya nacido, por eso el argumento de "nadie te obliga a matar, deja que los demás maten" siempre cae en saco roto.

Respuestas Pro-vida VII: ¿Y qué haces por los niños nacidos?

 ¿Alguna vez, en vuestras conversaciones con personas pro-elección, os habéis encontrado con una pregunta o frase de este tipo?: “¿Y qué hac...