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viernes, 17 de agosto de 2018

¿Cuál debería ser el siguiente paso para Argentina?

La victoria de la “Ola Celeste” en Argentina el pasado 9 de agosto fue, para mí, una alegría inesperada. Después del batacazo en Irlanda, esta vez no me atrevía a hacerme ilusiones, pero finalmente el proyecto de ley que buscaba legalizar el aborto libre durante los primeros tres meses y medio de gestación (y sin límite de edad gestacional en casos de riesgo para la madre, malformaciones graves y violación) fue rechazado por el Senado.


Manisfestantes pro-vida en Argentina/Fuente: Scoopnest

Lema de la campaña pro-vida argentina.
Ahora bien, ¿cuál debería ser el siguiente paso de Argentina respecto al aborto, el derecho a la vida y la protección de las personas embarazadas en situación de vulnerabilidad? Porque una cosa está clara: el problema persiste. Las organizaciones pro-legalización aseguran que cada año se practican medio millón de abortos clandestinos en el país. Aunque, por experiencia, sospecho que esta cifra podría estar considerablemente inflada, también resulta evidente que esta clase de abortos son una realidad. Miles de niños no nacidos y decenas de mujeres están muriendo a causa de ellos. No podemos ignorar a las víctimas de esta práctica. Sus vidas importan. Hay que pasar a la acción. ¿Cómo? En mi opinión, las medidas que se tomen deberían ir orientadas a la prevención de los tres aspectos que conforman el problema: los embarazos no deseados, los abortos y las muertes maternas asociadas a dichos abortos. A continuación expongo algunas ideas para hacer frente a cada una de estas problemáticas.


Prevención de embarazos no deseados Aquellos niños que son concebidos de forma accidental son los que tienen más probabilidades de acabar siendo abortados, por lo que es de suponer que reducir el número de embarazos no deseados llevaría a una disminución del número de abortos. Para lograr esta reducción, es necesario garantizar el acceso a dos herramientas fundamentales: la educación afectivo-sexual y la anticoncepción.
Las personas tienen derecho a saber cómo funciona su cuerpo y cómo pueden regular su fertilidad y protegerse de las enfermedades de transmisión sexual. Esta información puede ser proporcionada en los centros de enseñanza o en el hogar, aunque lo ideal es que se reciba en ambos, y debe ir acompañada de la transmisión de una serie de valores, como el respeto al otro y la responsabilidad. Además, es importante instruir a los niños para que sean capaces de identificar cuándo podrían estar siendo víctimas de abuso sexual, para que sepan cómo deben actuar y adónde deben acudir.

La educación sexual es fundamental.

Existe al menos un proyecto de ley en el Senado argentino orientado a la prevención del embarazo adolescente. Otra medida que se podría tomar y que contribuiría indirectamente a prevenir algunos embarazos no deseados es la de endurecer las penas para los violadores y pederastas, llegando incluso a la prisión permanente para aquellos que no puedan ser reinsertados.

 Prevención de abortos Ante aquellos embarazos no deseados que no se consiga prevenir, es necesario proporcionar a las gestantes los recursos necesarios para que puedan vivir el embarazo de la forma más positiva y saludable posible y, tras el parto, decidir libremente entre criar a sus hijos o renunciar a su custodia. Para ello hay que garantizar el acceso de todas las gestantes a una atención sanitaria de calidad, que atienda de forma integral a las madres y a sus familias a nivel físico, psicológico y espiritual, antes, durante y después del parto. Dicha atención debe incluir, en caso de ser necesario, el acceso a cuidados paliativos perinatales.
Cartel del Instituto Nacional de Perinatología
de México.

Los proyectos de ley Maternidad segura centrada en la Familia en el marco de la Regionalización Perinatal, Programa Nacional de asistencia y contención psicológica a menores adolescentes embarazadas y a sus familiares, Programa Nacional de acompañamiento de la madre y el recién nacido, Protección integral de los derechos humanos de la mujer embarazada y de las niñas y los niños por nacer, Declarar de interés nacional la promoción de la seguridad social especial, para la madre y el niño en situación de vulnerabilidad, Programa Mis primeros dos años de vida, Declarar de interés el plan “Mis primeros mil días en San Juan” para garantizar el buen Estado Nutricional de mujeres embarazadas y bebés, implementado en la provincia de San Juan, Programa Nacional de acompañamiento de la madre y del recién nacido en el ámbito del Ministerio de Salud de la Nación y Contención integral del embarazo y preservación de la vida de la persona por nacer están orientados a este respecto.

También es necesario combatir la discriminación laboral y educativa de las mujeres y adolescentes embarazadas o con dependientes a su cargo, tomando medidas que faciliten su inserción laboral y su acceso a la educación. A este objetivo podría contribuir, por ejemplo, la ampliación del permiso de paternidad.

Además, el Estado debería garantizar que, mientras al menos uno de los dos progenitores ejerza la custodia de los hijos en común, el otro se haga cargo de los gastos de manutención que le correspondan hasta la mayoría de edad de dichos hijos. En caso de embarazo por violación, la asignación de una ayuda económica para aquellas madres que decidan criar a sus hijos sería una medida de justicia, ejerciendo en este caso el Estado el rol que correspondería al “padre”. Este sería también uno de los objetivos del proyecto de ley Protección integral de los derechos humanos de la mujer embarazada y de las niñas y los niños por nacer

Otra causa de abortos, incluso en el caso de embarazos deseados, es la detección de anomalías en el feto que podrían causar una enfermedad o discapacidad grave. Proveer a las personas enfermas o con discapacidad y a sus familias de los recursos que precisen para cubrir sus necesidades básicas, incluido el acceso a la educación y al mercado laboral, podría no solo contribuir a su bienestar físico y psicológico, sino directamente salvarles la vida. En este sentido, existe un proyecto de ley para la creación de un Servicio de asistencia e información a mujeres en estado de gravidez con diagnóstico de anomalías en el período prenatal.

Por lo que respecta a aquellas personas que, disponiendo de los apoyos necesarios para poder criar dignamente a sus hijos/as, decidan libremente ceder su custodia de forma temporal o permanente, el Estado debería facilitarles la opción de su entrega en adopción o guarda. Además, también se debería promover y agilizar la adopción y la acogida de los menores que lo precisen. A este fin están pendientes los proyectos de ley Protección de la mujer con embarazo no deseado y El Estado se Hace Cargo y te Acompaña.

En internet abundan los sitios web con instrucciones
para abortar clandestinamente.
Es frecuente encontrar campañas televisivas, carteles, etc. destinados a concienciar sobre los peligros de beber o usar el móvil al volante, fumar o mantener relaciones sexuales sin protección. Llevar a cabo campañas de concienciación sobre los riesgos físicos y psicológicos asociados al aborto provocado podría ayudar a prevenir esta práctica. Dichas campañas deberían incluir, además, la difusión de información sobre las alternativas no violentas disponibles para las personas que se enfrentan a un embarazo inesperado.

Algo que también habría que considerar es aumentar las penas para los proveedores de abortos. Según tengo entendido, las que prevé la ley argentina actualmente son bastante bajas. Esto podría estar transmitiendo a la población el mensaje de que las vidas de los no nacidos valen menos que las de los ya nacidos. Además, aquellos que están dispuestos a hacer negocio con el aborto podrían pensar que les compensa correr el riesgo de pasar unos pocos años en la cárcel si lo comparan con los beneficios económicos que obtendrían

Y por último, aunque no por ello menos importante, es necesario crear una conciencia social pro-vida, que reconozca la humanidad y el valor de las vidas pre-natales. Esta es, quizá, la tarea más fundamental a la hora de acabar con el aborto, y lo mejor es que todos podemos contribuir a ella. ¿Cómo? Instruyéndonos sobre el tema, hablando con aquellos que nos rodean, organizando debates públicos, escribiendo artículos, manifestándonos… En definitiva, difundiendo la filosofía pro-vida.

Prevención de muertes maternas por abortos

Aunque todas las medidas anteriores contribuirían, en sí mismas, a disminuir el número de abortos clandestinos y, en consecuencia, el número de muertes maternas a causa de ellos, existe una última opción, más controvertida, que también habría que considerar: la despenalización de las personas que se someten a abortos clandestinos

Como ya comenté en mi artículo “¿Debería penalizarse a las mujeres por abortar?” somos muchos los que defendemos la no penalización de las mujeres que abortan, fundamentalmente por motivos pragmáticos: la ausencia de sanción y la elaboración de un plan de atención médica y psicológica para dichas mujeres podría contribuir a evitar las muertes maternas por complicaciones derivadas de esta práctica. Además, permitiría obtener información de primera mano de cuáles son los motivos que empujan a las mujeres a tomar la decisión de abortar, información que podría emplearse para elaborar estrategias preventivas más eficientes que evitasen futuros abortos. 

Habría que seguir, eso sí, considerando el aborto como delito y penalizando a los que se encargan de practicarlo, manteniendo así el reconocimiento de la dignidad y del derecho a la vida del no nacido.

Entiendo que esta última medida no será aceptada por todos los pro-vida, ya que es una cuestión sobre la que siempre ha habido debate en el seno del movimiento. Quiero aclarar que considero estas discrepancias como un fenómeno normal y saludable. Nos encontramos ante un problema de gran complejidad. Digan lo que digan los pro-elección, ninguno queremos que las mujeres aborten clandestinamente, ni que mueran en el proceso, al margen de que estemos a favor o en contra de su despenalización. Por eso confío en que, sea cual sea nuestra opinión al respecto, seamos capaces de discutirla de forma respetuosa y constructiva, sin dejar que estas diferencias nos enfrenten y nos dividan.



Preguntas: ¿Qué opinas sobre las propuestas que expongo en este artículo? ¿Se te ocurre alguna otra medida para combatir el aborto clandestino y proteger las dos vidas? Me encantaría leer tus impresiones en los comentarios, solo pido que las expreses con respeto y educación.

sábado, 23 de septiembre de 2017

Historia de un aborto

El otro día me encontré en Twitter con un hilo en el que una mujer explicaba cómo se vio obligada a abortar a su hijo cuando era una adolescente. Más tarde, esta persona publicó el hilo recopilado en una imagen con el siguiente tuit:


La fuerza de la historia me llamó la atención por lo que, con el permiso de la autora, procedo a traducir el texto:

“Despotrique largo, gráfico y personal. Siéntanse libres de ignorarlo: Mi amiga y yo entramos en la clínica. Parece una clínica normal. La señora nos pregunta en el mostrador qué queremos. Tests de embarazo, decimos las dos al mismo tiempo. Las dos pagamos nuestros 10$, porque PP no es barata. Los de ambas son positivos. Las dos lo sabíamos. Yo sé que estoy de unas 3-4 semanas. Mi amiga está llorando. Yo no. Yo amo al padre. Somos como Romeo/Julieta. Él tiene 20 años y yo 16. Mis padres nos han mantenido separados, ahora no pueden. La enfermera me pregunta primero qué planeo hacer. Yo hincho el pecho y digo ‘Me lo voy a quedar’. ¿Tienen cuidados pre-natales? La enfermera declara que no. A menos que quiera un aborto, no tienen ningún otro servicio para mí. Ella se vuelve a mi amiga, que todavía está llorando y dice que quiere un aborto. La enfermera me dice ‘Ya no queda nada que hacer, así que puedes irte’. Mi amiga me permite quedarme. Me siento durante una hora y media mientras la enfermera pasa 5 minutos llevando a cabo el procedimiento y descanso intentando pensar con mi amiga cómo pagará los 400$.

Corro a casa, llamo al ‘hombre’ que me ama. Digo ‘Estamos embarazados’. Podemos estar juntos. Él grita en el teléfono ‘Joder, deshazte de él. Tus padres ya me han amenazado con cargos legales por violación. Esto es una prueba. ‘Yo no lo quiero y hemos acabado’. Estoy estupefacta, pero desafiante. Este es mi bebé. Puedo hacer esto. Ya estoy enamorada de él. Encontraré la manera.

Sé que necesito decírselo a mis padres, voy a subirlos a bordo para que me apoyen, así que esa noche hago que se sienten. Mi padre está extrañamente tranquilo. Mi madre no. ‘Yo estuve embarazada a los 15 años, no puedo tener a una hija de 16 años embarazada. Dios, cómo pudiste avergonzarme. ‘Mamá, no, me lo voy a quedar’. Mi madre dice ‘Eres una puta inmadura, no eres ni la mitad de madura que yo era a tu edad. Mi madre tiene una forma de rebajarme, y tiene razón. Soy inmadura. Pensé que él me quería, pero realmente quiero al bebé que crece dentro de mí. Está previsto que él/ella nazca el 8 de junio. Yo: entonces daré al bebé en adopción. Mi papá liberal resopla ‘Nadie quiere un bebé mestizo. Tu bebé languidecerá en un hogar de acogida. ¿Es eso lo que quieres?’ Mi madre chilla ‘Estás fuera. Si te quedas con el bebé, sales de esta casa. De hecho, lárgate ahora mismo’. Dejo el hogar en la oscuridad y vago por la calle durante horas. ¿Cómo demonios voy a hacer esto? No tengo a dónde ir. Estoy sentada en un columpio de un parque de juegos diciéndome lo estúpida que soy. Mi madre se sienta a mi lado. ‘Supongo que como has vuelto significa que harás lo que digo’. La conducta de mi madre cambia. Es casi frívola. Me siento físicamente enferma. ‘Oh cariño, no te preocupes. No tendrás que ir a esa asquerosa Planned Parenthood. Conseguiremos a un médico para que lo haga en un hospital.

Cuando estoy sobre las 5 semanas, veo a un médico. Es frío. No explica el procedimiento, aparte de decir que mis padres pagaron para que fuese al ocaso. Estaré consciente, pero no me importará. El procedimiento será simple y rápido, me asegura. Hacen una ecografía para datar el embarazo, que es alejada de mi rostro y programa mi aborto para dentro de tres semanas.

Tres semanas después estoy preparada para la operación. Me llevan a una sala de operaciones y me dan una píldora. La píldora hace que todo sea neblinoso e irreal. Mis pies están en los estribos y mi mente corre a través de todo lo que está pasando. Entonces lo oigo. Suena como una malvada aspiradora. Y siento la presión. Mi mente grita ‘NO’ y entonces empiezo a gritar ‘No, no, no, no, no, no’. Esto no está bien. Esto no está bien. Esta aspiradora está matando. Está sorbiendo la vida de mi interior. Estoy matando a mi bebé. ‘No’. Estoy sollozando. El médico me dice que me calme, pronto habrá acabado. No lo hago. No puedo. Estoy matando a alguien. No a cualquiera, sino MÍO. De nuevo, él me asegura que terminará pronto. Poco podía saber que la pesadilla nunca acabaría para mí. La aspiradora continúa. Me siento violada, más violada que cuando me violaron dos años atrás. Por fin ha acabado. Me mandan a la sala de recuperación. Estoy sollozando histéricamente ‘mi bebé, mi bebé, mi bebé’. Sé que hablo alto. Una enfermera llega y se me acerca a la cara. ‘Cállate, dice, estás alterando a las otras pacientes’. Aparentemente no merezco respeto como paciente, y lo acepto. Soy escoria. Soy una asesina. No dejan a nadie de apoyo allí, pero mi tía, que trabaja en el hospital, entra a hurtadillas. Ve mi estado y me sostiene mientras lloro. A día de hoy, ella es el único miembro liberal de mi familia que es pro-vida. Siempre me he preguntado si ese fue el momento para ella. Me dejan vestirme, estoy sangrando y tengo calambres y es horrible. Me dan algunas medicinas. Me voy a casa y sigo sollozando, aunque la histeria se ha templado. Me tumbo en la cama y mi madre me abraza. La mujer que me dio la vida, pero no me dejó hacerlo a mí.

Sólo eras una niña, me dice la gente. Pero no lo era, desde el momento en que quedé embarazada, era una mamá. Y una mamá protege a sus hijos pase lo que pase. Fallé. Cada 8 de junio, me lo recuerda. Me lo recordó cada vez que oí el latido de mis hijos, o incluso su risa, que falta uno. Uno está muerto. Porque se me dió una ‘elección’. Te quiero pequeño, siempre lo haré”.


Esta historia no es única. Son muchos los testimonios de mujeres que cuentan vivencias similares acerca de cómo su entorno y sus circunstancias las llevaron a abortar contra su voluntad. Dichos casos son frecuentemente denunciados por las asociaciones pro-vida, pero, curiosamente, apenas son mencionadas por los grupos pro-elección. No sé si esto se debe a que creen que son minoritarios y, en consecuencia, los consideran irrelevantes, o a que temen que condenándolos públicamente puedan contribuir a la reducción del apoyo social al derecho al aborto. En uno u otro caso, cometen un error. En el primero porque, aún suponiendo que los casos de abortos forzados fuesen sólo un pequeño porcentaje de los que se practican, esto no haría que la problemática dejase de ser importante; y en el segundo porque si una persona cree realmente en el derecho a decidir en libertad si se aborta o no, debe ser coherente con su postura. No centrarse sólo en garantizar el derecho a abortar, sino también el derecho a dar a luz, una opción que para muchas mujeres resulta, en la práctica, inaccesible.

Aquellos que defienden el derecho a decidir deberían unirse a los pro-vida en estos casos, denunciando y proponiendo soluciones para erradicar la violencia estructural que obliga a muchas mujeres a interrumpir su embarazo. ¿Cómo? Para empezar, visibilizando el problema, no ignorándolo; compartiendo las historias de estas mujeres; promoviendo desde sus plataformas políticas públicas y apoyando a organizaciones privadas que provean a las mujeres embarazadas en situación de dificultad de la ayuda que necesiten para que puedan continuar con su embarazo, si así lo desean. Y desde luego, siendo coherentes también en todos los ámbitos de su vida privada, apoyando a las mujeres que les rodean con los medios a su alcance y no presionándolas para que tomen una decisión que a lo mejor ellos consideran más sensata o conveniente.

De este modo, si trabajamos juntos para erradicar todos los factores coercitivos que llevan al aborto, puede que consigamos un avance para ambos: salvar vidas y garantizar que las mujeres puedan decidir en auténtica libertad.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Infografía sobre la violencia doméstica

Recientemente me enviaron esta infografía sobre las estadísticas de violencia doméstica en los Estados Unidos. En ella se explica cómo se manifiesta este tipo de violencia, cómo afecta a las víctimas y los costes que implica para la sociedad en su conjunto. Recomiendo leerlo atentamente y aprovecho para recordar que si vivís en España y sois víctimas de violencia doméstica o creéis que alguna persona de vuestro entorno podría estar sufriéndola podéis denunciarlo ante la guardia civil, llamar al teléfono de atención a víctimas de violencia de género (016) o al teléfono de emergencias (112).

Se puede ver la imagen a tamaño completo en este enlace.


domingo, 6 de abril de 2014

¿Sabes qué es el grooming?

El grooming es un término que se utiliza para referirse al acoso sexual a menores a través de internet. La web www.PrevencionGrooming.com lo describe como el conjunto de "prácticas online de ciertos adultos para ganarse la confianza de un (o una) menor fingiendo empatía, cariño, etc. con fines de satisfacción sexual (como mínimo, y casi siempre, obtener imágenes del/a menor desnudo/a o realizando actos sexuales)".

PantallasAmigas nos explica en este vídeo cómo se produce este tipo de acoso y nos da algunos consejos para prevenirlo.




Fuentes:

- Internet Grooming

-PantallasAmigas (Canal de YouTube)

Más recursos:

Guía Completa para Padres – Protege a tus Hijos en Internet

lunes, 19 de noviembre de 2012

Pedofilia

¿Qué es el abuso sexual infantil o pedofilia?

Se considera abuso sexual infantil, pedofilia o pederastia toda conducta en la que un menor es utilizado como objeto sexual por parte de otra persona con la que mantiene una relación de desigualdad, ya sea en cuanto a la edad, la madurez o el poder.

Respuestas Pro-vida VII: ¿Y qué haces por los niños nacidos?

 ¿Alguna vez, en vuestras conversaciones con personas pro-elección, os habéis encontrado con una pregunta o frase de este tipo?: “¿Y qué hac...