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Ser o no ser


Una de las cuestiones recurrentes en los debates sobre el aborto es la determinación de la naturaleza del producto de la concepción, es decir, del embrión o feto.
¿Puede éste considerarse una persona?¿Un ser humano?¿Son estos dos términos equivalentes, o lo que es lo mismo, puede un ser humano no ser persona y/o una persona no ser humana?








Sobre lo que no parece caber duda, y creo que es importante resaltarlo desde el principio, es de que el embrión/feto de cualquier especie es un ser vivo.


Ahora bien, para catalogarlo como “humano” y más aún como “persona” debemos definir primero qué es exactamente lo que queremos decir cuando empleamos estos términos. Generalmente, hablamos de “ser humano” para referirnos a un miembro de la especie humana, a un individuo con código genético humano. Sin embargo, el concepto de individuo no carece de cierta ambigüedad. Solemos decir que un ser humano adulto o cualquier otro animal pluricelular es un individuo, pero el mismo término puede aplicarse a cada uno de los organismos de una especie unicelular. Sabemos que la unidad elemental de la vida es la célula, y que toda célula es capaz de realizar las funciones que caracterizan a los seres vivos. ¿Debemos por tanto considerar a cada célula de nuestro organismo como un ser individual? ¿Implicaría esto que cada célula humana por sí sola debiera ser considerada “ser humano”?


A simple vista la idea resulta absurda, pero debemos razonar por qué. Ante todo hay tener en cuenta que las células de la mayoría de los organismos pluricelulares poseen dos características de las que carecen los unicelulares: la asociación y la especialización. Nuestras células se organizan en tejidos, adquiriendo unas características determinadas que les permitirán realizar una función específica dentro de la gran comunidad biológica que es nuestro cuerpo. Podría decirse que somos individuos compuestos de individuos. Un cúmulo de células asociadas se distribuyen las tareas y se constituyen en un organismo más complejo. En resumen, somos una galaxia de millones de galaxias.


Visto de este modo, podríamos considerar al embrión como un individuo (ser pluricelular con identidad genética propia) en las fases iniciales de su desarrollo. Si el embrión pertenece a la especie humana, entonces lo podríamos catalogar como ser humano en desarrollo.


Ahora bien, un ser humano en sus etapas iniciales, que aún no ha desarrollado una “conciencia”, ¿podría considerarse “persona”? Según la RAE, el término persona se utiliza, en general, para designar a cualquier individuo de la especie humana. A raíz de esta definición, si consideramos al embrión como ser humano, entonces deberíamos automáticamente otorgarle el rango de persona.


Existen, sin embargo, otras acepciones para esta palabra en las cuales es más difícil encajar al nasciturus….En el ámbito filosófico se entiende por persona a un “ser inteligente”. La inteligencia es una característica que para darse en los seres vivos requiere la presencia de un sistema nervioso lo suficientemente desarrollado, no solo para sentir dolor, sino para experimentar emociones y, sobre todo, para razonar.


Obviamente esta definición excluiría al embrión/feto, pero también podría aplicarse al humano recién nacido (irracional), a las personas con daño cerebral y a aquellas con un retraso mental severo. Todo dependería de si es la capacidad racional activa o potencial la que define a la persona.


Salta a la vista que la “humanidad” o“personalidad” del embrión humano es objeto de constante polémica. Así, encontramos científicos de prestigio tanto a favor como en contra de tal calificación. Para Ricardo Tapia (Investigador Emérito. Departamento de Neurociencias del Instituto de Fisiología Celular. Universidad Nacional Autónoma de México. Vicepresidente del Colegio de Bioética, A.C.) no podemos hablar de persona, ni siquiera de individuo humano, hasta que el desarrollo del sistema nervioso fetal le permita responder a estímulos dolorosos, o bien hasta haber alcanzado el grado de maduración suficiente como para sobrevivir fuera del útero. Sin embargo para A. León C. (Profesor Titular y Ex-Jefe de Cátedra de Clínica Médica. Facultad de Medicina de la Universidad Central. Ex-Presidente de la Academia Nacional de Medicina de Venezuela) el hecho de que el embrión temprano posea ya de por sí “el potencial” de desarrollar estas características (potencial del que, dicho sea de paso, carece cualquier célula somática adulta) ya lo convierten en un ser lo bastante valioso como para cuestionar la moralidad del aborto libre.


Esta última consideración se podría relacionar con la teoría que el filósofo ateo Don Marquis expone en su artículo “¿Por qué es inmoral el aborto?”. Según él, la clasificación del embrión como “persona humana” sería algo secundario. Para Marquis, lo que verdaderamente habría que tomar en consideración es si el embrión/feto es la clase de ser cuyo futuro podría considerarse valioso. La capacidad del embrión/feto de desarrollarse hasta convertirse en un ser racional, capaz de manifestar sentimientos y de interactuar con el mundo, lo convierten en un sujeto digno de protección. Eliminar al embrión significaría negarle un futuro valioso, lo que constituiría una inmoralidad comparable al asesinato de un humano adulto.


Al margen de la polémica, sería interesante plantearse qué ocurriría si nos decantásemos por cada una de las posturas.


Si el embrión/feto no es un ser humano….


En primer lugar, no habría razones para prohibir el aborto, al menos dentro de un margen “razonable” (24 semanas, etapa a partir de la cual el feto se considera “viable”). Esto supondría un descenso considerable del número de abortos clandestinos y de la mortalidad femenina asociada a éstos. Además, evitaría que las mujeres se viesen abocadas a una maternidad “forzosa”. También permitiría la destrucción y manipulación de embriones con fines científicos. Incluso podría autorizar la clonación humana, siempre que se destruyese al embrión o feto antes de alcanzar el grado de desarrollo necesario para considerarlo “persona”.


Si el embrión/feto es un ser humano…..


La consecuencia inmediata sería la prohibición total del aborto, de la investigación con embriones, incluso de la manipulación de estos como parte de las técnicas de fertilización. Algunos anticonceptivos, como la píldora de emergencia o el DIU podrían considerarse ilegales. Muchas mujeres se verían obligadas a llevar a término su embarazo contra su voluntad, y probablemente aumentaría el número de abortos clandestinos.


Resulta evidente que la “humanización” del embrión causaría más molestias que otra cosa. Estos efectos prácticos aportarían una razón de peso para explicar porqué es tan difícil que se reconozca al embrión como un sujeto digno de derechos: no conviene que lo sea. Y en el ámbito político y social, cuando algo no conviene, siempre se encuentran medios para que no ocurra.


“No hay secreto mejor guardado que el que nadie quiere creer”.

-Alejandro Casona.



Referencias:


Tapia, Ricardo. “La formación de la persona durante el desarrollo intrauterino, desde el punto de vista de la neurobiología”. La Jornada en la ciencia. Junio de 2007 :


http://ciencias.jornada.com.mx/foros/despenalizacion-del-aborto/opinion/sexta-sesion/la-formacion-de-la-persona-durante-el-desarrollo-intrauterino-desde-el-punto-de-vista-de-la-neurobiologia/?searchterm=ricardo+tapia


LEON C, A. Aspectos Bioéticos Relacionados con el Comienzo y el Valor de la Vida Humana. RFM, jul. 2000, vol.23, no.2, p.78-84. ISSN 0798-0469.:


http://www.scielo.org.ve/scielo.php?pid=S0798-04692000000200002&script=sci_arttext



Don Marquis. "Why Abortion is Immoral," The Journal of Philosophy, vol.
86, no. 4 (April 1989):


http://www.leonardbeeghley.com/docs/SYG%202010/Marquis,%20Why%20Abortion%20is%20Immoral.pdf



“Misisipi busca declarar persona al embrión en lucha contra el aborto.” El tiempo.com


http://www.eltiempo.com/mundo/estados-unidos/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-10683386.html




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