Ir al contenido principal

Historia de un aborto

El otro día me encontré en Twitter con un hilo en el que una mujer explicaba cómo se vio obligada a abortar a su hijo cuando era una adolescente. Más tarde, esta persona publicó el hilo recopilado en una imagen con el siguiente tuit:


La fuerza de la historia me llamó la atención por lo que, con el permiso de la autora, procedo a traducir el texto:

“Despotrique largo, gráfico y personal. Siéntanse libres de ignorarlo: Mi amiga y yo entramos en la clínica. Parece una clínica normal. La señora nos pregunta en el mostrador qué queremos. Tests de embarazo, decimos las dos al mismo tiempo. Las dos pagamos nuestros 10$, porque PP no es barata. Los de ambas son positivos. Las dos lo sabíamos. Yo sé que estoy de unas 3-4 semanas. Mi amiga está llorando. Yo no. Yo amo al padre. Somos como Romeo/Julieta. Él tiene 20 años y yo 16. Mis padres nos han mantenido separados, ahora no pueden. La enfermera me pregunta primero qué planeo hacer. Yo hincho el pecho y digo ‘Me lo voy a quedar’. ¿Tienen cuidados pre-natales? La enfermera declara que no. A menos que quiera un aborto, no tienen ningún otro servicio para mí. Ella se vuelve a mi amiga, que todavía está llorando y dice que quiere un aborto. La enfermera me dice ‘Ya no queda nada que hacer, así que puedes irte’. Mi amiga me permite quedarme. Me siento durante una hora y media mientras la enfermera pasa 5 minutos llevando a cabo el procedimiento y descanso intentando pensar con mi amiga cómo pagará los 400$.

Corro a casa, llamo al ‘hombre’ que me ama. Digo ‘Estamos embarazados’. Podemos estar juntos. Él grita en el teléfono ‘Joder, deshazte de él. Tus padres ya me han amenazado con cargos legales por violación. Esto es una prueba. ‘Yo no lo quiero y hemos acabado’. Estoy estupefacta, pero desafiante. Este es mi bebé. Puedo hacer esto. Ya estoy enamorada de él. Encontraré la manera.

Sé que necesito decírselo a mis padres, voy a subirlos a bordo para que me apoyen, así que esa noche hago que se sienten. Mi padre está extrañamente tranquilo. Mi madre no. ‘Yo estuve embarazada a los 15 años, no puedo tener a una hija de 16 años embarazada. Dios, cómo pudiste avergonzarme. ‘Mamá, no, me lo voy a quedar’. Mi madre dice ‘Eres una puta inmadura, no eres ni la mitad de madura que yo era a tu edad. Mi madre tiene una forma de rebajarme, y tiene razón. Soy inmadura. Pensé que él me quería, pero realmente quiero al bebé que crece dentro de mí. Está previsto que él/ella nazca el 8 de junio. Yo: entonces daré al bebé en adopción. Mi papá liberal resopla ‘Nadie quiere un bebé mestizo. Tu bebé languidecerá en un hogar de acogida. ¿Es eso lo que quieres?’ Mi madre chilla ‘Estás fuera. Si te quedas con el bebé, sales de esta casa. De hecho, lárgate ahora mismo’. Dejo el hogar en la oscuridad y vago por la calle durante horas. ¿Cómo demonios voy a hacer esto? No tengo a dónde ir. Estoy sentada en un columpio de un parque de juegos diciéndome lo estúpida que soy. Mi madre se sienta a mi lado. ‘Supongo que como has vuelto significa que harás lo que digo’. La conducta de mi madre cambia. Es casi frívola. Me siento físicamente enferma. ‘Oh cariño, no te preocupes. No tendrás que ir a esa asquerosa Planned Parenthood. Conseguiremos a un médico para que lo haga en un hospital.

Cuando estoy sobre las 5 semanas, veo a un médico. Es frío. No explica el procedimiento, aparte de decir que mis padres pagaron para que fuese al ocaso. Estaré consciente, pero no me importará. El procedimiento será simple y rápido, me asegura. Hacen una ecografía para datar el embarazo, que es alejada de mi rostro y programa mi aborto para dentro de tres semanas.

Tres semanas después estoy preparada para la operación. Me llevan a una sala de operaciones y me dan una píldora. La píldora hace que todo sea neblinoso e irreal. Mis pies están en los estribos y mi mente corre a través de todo lo que está pasando. Entonces lo oigo. Suena como una malvada aspiradora. Y siento la presión. Mi mente grita ‘NO’ y entonces empiezo a gritar ‘No, no, no, no, no, no’. Esto no está bien. Esto no está bien. Esta aspiradora está matando. Está sorbiendo la vida de mi interior. Estoy matando a mi bebé. ‘No’. Estoy sollozando. El médico me dice que me calme, pronto habrá acabado. No lo hago. No puedo. Estoy matando a alguien. No a cualquiera, sino MÍO. De nuevo, él me asegura que terminará pronto. Poco podía saber que la pesadilla nunca acabaría para mí. La aspiradora continúa. Me siento violada, más violada que cuando me violaron dos años atrás. Por fin ha acabado. Me mandan a la sala de recuperación. Estoy sollozando histéricamente ‘mi bebé, mi bebé, mi bebé’. Sé que hablo alto. Una enfermera llega y se me acerca a la cara. ‘Cállate, dice, estás alterando a las otras pacientes’. Aparentemente no merezco respeto como paciente, y lo acepto. Soy escoria. Soy una asesina. No dejan a nadie de apoyo allí, pero mi tía, que trabaja en el hospital, entra a hurtadillas. Ve mi estado y me sostiene mientras lloro. A día de hoy, ella es el único miembro liberal de mi familia que es pro-vida. Siempre me he preguntado si ese fue el momento para ella. Me dejan vestirme, estoy sangrando y tengo calambres y es horrible. Me dan algunas medicinas. Me voy a casa y sigo sollozando, aunque la histeria se ha templado. Me tumbo en la cama y mi madre me abraza. La mujer que me dio la vida, pero no me dejó hacerlo a mí.

Sólo eras una niña, me dice la gente. Pero no lo era, desde el momento en que quedé embarazada, era una mamá. Y una mamá protege a sus hijos pase lo que pase. Fallé. Cada 8 de junio, me lo recuerda. Me lo recordó cada vez que oí el latido de mis hijos, o incluso su risa, que falta uno. Uno está muerto. Porque se me dió una ‘elección’. Te quiero pequeño, siempre lo haré”.


Esta historia no es única. Son muchos los testimonios de mujeres que cuentan vivencias similares acerca de cómo su entorno y sus circunstancias las llevaron a abortar contra su voluntad. Dichos casos son frecuentemente denunciados por las asociaciones pro-vida, pero, curiosamente, apenas son mencionadas por los grupos pro-elección. No sé si esto se debe a que creen que son minoritarios y, en consecuencia, los consideran irrelevantes, o a que temen que condenándolos públicamente puedan contribuir a la reducción del apoyo social al derecho al aborto. En uno u otro caso, cometen un error. En el primero porque, aún suponiendo que los casos de abortos forzados fuesen sólo un pequeño porcentaje de los que se practican, esto no haría que la problemática dejase de ser importante; y en el segundo porque si una persona cree realmente en el derecho a decidir en libertad si se aborta o no, debe ser coherente con su postura. No centrarse sólo en garantizar el derecho a abortar, sino también el derecho a dar a luz, una opción que para muchas mujeres resulta, en la práctica, inaccesible.

Aquellos que defienden el derecho a decidir deberían unirse a los pro-vida en estos casos, denunciando y proponiendo soluciones para erradicar la violencia estructural que obliga a muchas mujeres a interrumpir su embarazo. ¿Cómo? Para empezar, visibilizando el problema, no ignorándolo; compartiendo las historias de estas mujeres; promoviendo desde sus plataformas políticas públicas y apoyando a organizaciones privadas que provean a las mujeres embarazadas en situación de dificultad de la ayuda que necesiten para que puedan continuar con su embarazo, si así lo desean. Y desde luego, siendo coherentes también en todos los ámbitos de su vida privada, apoyando a las mujeres que les rodean con los medios a su alcance y no presionándolas para que tomen una decisión que a lo mejor ellos consideran más sensata o conveniente.

De este modo, si trabajamos juntos para erradicar todos los factores coercitivos que llevan al aborto, puede que consigamos un avance para ambos: salvar vidas y garantizar que las mujeres puedan decidir en auténtica libertad.

Comentarios

Entradas populares de este blog

La falacia de Beethoven

Creo que todos hemos oído alguna vez la historia que Lejeune le contó a Monod para explicarle el drama humano que suponía el aborto:



Lejeune preguntó a Monod:



- "De un padre sifilítico y una madre tuberculosa que tuvieron cuatro hijos, el primero nació ciego, el segundo murió al nacer, el tercero nació sordomudo, y el cuarto es tuberculoso; la madre queda embarazada de un quinto hijo. Ud. ¿qué haría?"



- "Yo interrumpiría ese embarazo", respondió con toda seguridad Monod.



A lo que su contrincante le contestó:

- "Tengamos un minuto de silencio, pues hubiera matado a Beethoven."


Respuestas Pro-Vida a argumentos Pro-Aborto II: "Un huevo no es una gallina"

¿Alguna vez has visto a alguien defender el aborto con analogías como estas?

"Un huevo no es una gallina, una bellota no es un árbol e incluso una tela no es un vestido".

Seguro que sí. Basándome en el artículo "Eggs, acorns and silkworms: Refuting pro-choice propaganda", aparecido en el blog Secular Pro-Life Perspectives, voy a tratar de explicar qué hay de falso y de verdadero en este tipo de enunciados.





Un huevo no es una gallina
Generalmente, este afirmación, hecha con frecuencia en las redes sociales, viene acompañada de la foto de un huevo frito. Y lo gracioso es que, en general... ¡Es cierta! Resulta que la mayoría de los huevos destinados al consumo humano no están fertilizados, es decir, sólo contienen un óvulo de gallina, no un embrión (esto es algo que ya comenté hace mucho tiempo en una nota para mi página de Facebook).
Pero, ¿qué pasa cuando tenemos un huevo fecundado? ¿Es una gallina? Sí, al menos tanto como lo sería un pollito ya nacido. Comúnmente us…

Canciones Pro-Vida

La música siempre ha sido uno de los mejores vehículos para la promoción de valores universales como el amor, la paz y la justicia social. ¡Y la defensa de la dignidad humana de los no nacidos no es una excepción!

Existen muchas canciones que abordan temas como el embarazo inesperado, el aborto o la adopción, aunque la mayoría no son muy conocidas. Yo misma he subtitulado unas cuantas al español en mi canal de YouTube, con la esperanza de que su mensaje llegue a más gente. Rock, reggae, rap, balada... ¡Hay canciones pro-vida para todos los gustos! En esta entrada iré recogiendo todas las que encuentre, pero si conocéis alguna más me encantaría que la incluyeseis en los comentarios.


(Para escuchar cada canción en YouTube, sólo tenéis que hacer clic sobre el título)

1) Aquí estoy yo - Héctor Tobo
La canción "Aquí estoy yo" sirvió como presentación para la manifestación pro-vida que tuvo lugar en Madrid el 22 de noviembre de 2014 bajo el lema "Cada Vida Importa. Por la vid…