Es duro luchar contra la corriente. A veces la presión es tan grande que una siente la necesidad de dejarse llevar, de olvidarlo todo, de salir del río y llevar una vida tranquila manteniéndose al margen. Pero entonces recuerdas por qué nadas, recuerdas el motivo de tu esfuerzo, vuelves a vislumbrar la meta, y entonces coges aire y te vuelves a zambullir de lleno. Estoy segura de que muchos de los que, como yo, estáis implicados en la defensa de los derechos humanos pre-natales sabéis a lo que me refiero. Creo que todos los que nos comprometemos con este tipo de causas nos hemos tenido que enfrentar alguna vez con el desánimo, la frustración, la incomprensión de los demás, e incluso nos hemos convertido en el blanco del odio de muchos. Cuando recibo insultos, burlas y desprecios, me duelen. Pero desde el momento en el que soy consciente de ese dolor, me doy cuenta de que también he adquirido una responsabilidad, un deber moral, por así decirlo: el de no devolver el daño reci...
Ciberactivista Pro-Vida. Defendiendo los Derechos Humanos Pre-Natales y Post-Natales.